Propósito de los seminarios de Tensegridad
Los talleres y seminarios de Tensegridad se dan con el propósito de brindar a cualquier persona interesada en la obra de Carlos Castaneda, o a aquellos cuyo interés es simplemente el bienestar físico y mental, los medios utilizados por los chamanes del México antiguo para alcanzar un verdadero cambio cognoscitivo. Cambio cognoscitivo significa la entrada a otra forma de responder al mundo que nos rodea.
Los talleres y seminarios de Tensegridad están basados en la explicación dada por los chamanes del linaje de don Juan, quienes sostenían que cada aspecto del universo es un asunto de energía. Aquellos chamanes entendían que la única forma de lograr un cambio cognoscitivo, era a través de una extraordinaria fuente de energía. Llamaban a esta extraordinaria fuente de energía la redistribución de la energía dispersa en el cuerpo. Aquellos videntes propusieron que el medio para alcanzar esta redistribución era a través de la práctica de los pases mágicos.
Los talleres y seminarios de Tensegridad son el medio por el cual esos pases mágicos se demuestran, se enseñan y se explican. Enseñarlos a nivel individual tomaría una cantidad extraordinaria de tiempo y esfuerzo. Los instructores de Tensegridad, después de haber dado los primeros seminarios, llegaron a una conclusión unánime: que la masa de practicantes era la forma idónea de enseñar Tensegridad. La masa de practicantes proporciona velocidad y funcionalidad. Cuando se alcanza cierta masa crítica, no hay duda entre los practicantes, no hay preguntas inútiles, hay muy pocas quejas o deseos de ser mimado. Se ha encontrado que son muy, muy escasos los practicantes que solicitan los lleven de la mano, o que se den a las quejas del practicante solitario: que no pueden hacer esto o aquello, o que es muy difícil, es imposible, etcétera, etcétera. El efecto de una masa crítica parece expeditar todo lo que se enseña, haciéndolo efectivo.
Esto es, para los instructores de Tensegridad, a nivel de principiantes, un verdadero cambio cognoscitivo. Nuestra cognición ordinaria, es decir, la manera común en la que encontramos nuestro lugar en el mundo, es quejándonos, lamentándonos, exigiendo, llorando. Nos ha sido demostrado, una y otra vez, que presentar al pobrecito o pobrecita es la forma más efectiva de obtener lo que queremos. Efectuar el cambio de dicha unidad básica, aun si ese cambio solamente dura lo que dura el seminario, es en sí un logro.
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Anunciando Dos Eventos Simultáneos sobre:
Los Pases Mágicos de Carlos Castaneda
Más Grande que la Codicia: el Amor
Clases:
Ciudad de México, México
Marzo 23, 24 y 25 del 200
Seminario:
Hannover, Alemania
Marzo 23, 24 y 25 del 2007 |
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COSTO:
Para residentes de México y Latinoamérica: $295.00 dólares americanos
Todos los demás: $395.00 dólares americanos
Informes, registro y otras formas de pago en:
Verde Claro, SA de CV
Teléfono en la ciudad de México: 5518 7397
Email: click aquí
Skype/ usuario: verde claro
Registro y pago por Internet
La codicia solo funciona en el mundo ordinario. Para aventurarse en la aterradora soledad de lo desconocido, uno tiene que poseer algo más grande que la codicia: amor. Uno necesita amor por la vida, por la intriga, por el misterio. Uno necesita una curiosidad insaciable y un montón de agallas.
— Don Juan Matus
"¡Pregúntame lo que sea! Pregúntame lo que sea," le dijo Carlos Castaneda a uno de sus aprendices varones que se encontraba sentado al frente de él, mientras esperaban que les sirvieran sus almuerzos en un pequeño restaurante de Los Angeles.
El aprendiz extendió nerviosamente la servilleta en su falda, miró a sus alrededores para ver si nadie más estaba escuchando, y muy calladamente le dijo su pregunta: "¿Cómo puedo tener una relación y hacer Tensegridad al mismo tiempo?"
"Oh, oh, oh," dijo el nagual riéndose entre dientes, "la pregunta de un millón de dólares," bromeó con una sonrisa que iba de oreja a oreja. "¿Qué es lo que te hace pensar que estas listo?"
"¿Listo?" preguntó el aprendiz. "Bueno, porque quiero tener una relación; porque la deseo, no puedo dejar de mirar a las chicas. Y además he estado practicando los pases mágicos desde hace bastante, tengo una buena dieta, me puedo hacer cargo de mi mismo, tengo un automóvil y un trabajo decente. Ahora quiero una novia."
"¿Y para que quieres una novia?" le preguntó el nagual. "¿Qué esperas que haga, que esperas que traiga a tu vida?"
"Le puedo hablar acerca de mis ideas, ella me amaría incondicionalmente y sería hermosa, y me haría sentir realizado sexualmente."
"Oh, ya veo," respondió el nagual, mientras se apoyaba en el espaldar de su silla. "Perdóname por decirte esto, caballero, pero suena como que quieres más, más de todo, especialmente que se te de más atención a ti. A mi me suena todo eso como que quieres aventurarte hacia lo desconocido lleno de codicia… La codicia es algo fuerte…la codicia solo te llevará por avenidas conocidas; por ejemplo en tu caso, ¿qué pasó con tus novias pasadas?"
"Pues ya te imaginarás, nagual, nos cansamos el uno del otro."
"Se usaron el uno al otro a conveniencia de sus necesidades. Y cuando terminaste con una, hiciste lo que don Juan me dijo que yo había hecho: la reemplazaste. Don Juan me dijo que es como si le cortáramos la cabeza a nuestra amante y la reemplazáramos con otra. Y hacemos esto una y otra vez, culpando al otro por estar necesitados, por nuestra codicia, sin jamás mirarnos a nosotros mismos.
"Pero don Juan me dijo que hay algo más grande que la codicia: el amor.
"Los videntes de su linaje se tomaban muy seriamente las relaciones íntimas. Ellos las veían como uniones energéticas, el resultado de intentar y de preparación cuidadosa. Aquellos videntes se acechaban a sí mismos, hacían inventarios completos de sus ideas y expectativas acerca de sus interacciones, especialmente sus interacciones íntimas.
"Te voy a contar algo más que me dijo don Juan," susurró el nagual, mientras se inclinaba cerca de la mesa. "Mira a 'Quién' te enseño como amar."
"¿Quién me enseñó como amar?" preguntó el aprendiz. "Fíjate a quien imitaste en sus ideas de como amar. ¿A tu madre? ¿A tu padre? ¿Cómo va tu recapitulación? ¿No has estado revisando tu vida con tu padre?"
"Si, he descubierto que soy como él en muchas formas. El me dio el amor que tengo por la ciencia. Al mismo tiempo, desde mi vista, él era como el rey de la casa y mi madre era esencialmente su sirvienta."
"¡Aha! Y ahora tu estas buscando alguien que haga ese trabajo para ti. ¿Y tu madre? ¿Has revisado tu vida con tu madre?"
"No realmente, no. Ella siempre estuvo allí, así que no le presté tanta atención. Creo que la di por contado."
"Maravilloso reconocimiento. Es un buen lugar para empezar, reconociendo que no hemos realmente mirado a alguien. Revisar tu interacción con tu madre, y lo que atestiguaste del vínculo que ella tenía con tu padre, te pondrá en una excelente posición para tomar responsabilidad de lo que traes a una nueva relación, en vez de simplemente recitar una lista elaborada de lo que quieres que el otro traiga."
"¿Quiere decir que no puedo estar en una relación hasta que ponga todo esto en orden?" preguntó el aprendiz mientras sacudía su cabeza. "¡Esto me puede llevar una vida entera!" "Eso es casi seguro," dijo el nagual entre risas, mientras se arrimaba al espaldar de su silla. "Esta es una verdadera tarea de guerrero. Mi recomendación es que te zambullas en esta tarea sin dejar ni una sola piedra sin voltear. Esa es tu preparación."
El aprendiz se quedó en silencio, dejando que esta sacudida de conocimiento se asentara dentro de él.
"¿Te gustaría saber lo último que don Juan me dijo en esta tierra?" le dijo el nagual: "'Espero que encuentres amor.' Era su broma personal para mi. Y sin embargo, era lo más serio del universo."
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